Trastorno de Excoriación – Rascarse la piel

El Trastorno de Excoriación, conocido también como trastorno de rascarse la piel, es un trastorno que se define por la conducta recurrente de dañarse la piel y la dificultad elevada por controlar y/o frenar esta conducta. 

El Trastorno de Exoriación se encuentra dentro de la categoría de trastorno obsesivo compulsivo y trastornos relacionados. La definición de este trastorno se centra en la acción recurrente de rascarse la piel y la dificultad por frenar esta conducta, llegando la propia persona a provocarse lesiones cutáneas.

Definición del Trastorno de Excoriación

La Asociación Americana de Psicología (APA) propone los siguientes criterios para el diagnóstico de trastorno de excoriación:

  • Dañarse la piel recurrentemente, obteniendo como resultado la aparición de lesiones cutáneas.
  • Intentar repetidamente disminuir y/o frenar esta conducta y no poder conseguirlo.
  • Realizar esta conducta recurrente y repetidamente genera malestar clínicamente significativo y deterioro en distintas áreas de la vida de la persona.

¿Cómo se vive con Trastorno de Excoriación?

La presentación de este trastorno se parece mucho a la de la Tricotilomanía, aunque la conducta problema de este trastorno se basa en dañarse la piel. Este daño puede producirse a través de diferentes conductas que la persona realiza de forma continuada, como pueden ser pellizcar la piel, ya sea piel sana o lesiones menores como espinillas, costras o callos; rascarse o frotar la piel y/o morderla.

Esta conducta no tiene el objetivo de eliminar algún elemento de la piel percibido como poco atractivo (una espinilla o un grano) o peligroso para la salud (elemento canceroso), es decir, su objetivo no es resolver algún problema estético o de salud, sino que se asocia al alivio de la tensión, ansiedad o estrés. La función de esta conducta está más relacionada con la obtención de una sensación de satisfacción y la eliminación de una sensación desagradable, la cual puede ser causada por pensamientos negativos, estrés, ansiedad, miedo, frustración, etc. ya sea estrés, ansiedad, preocupación, agobio o tensión.

Una peculiaridad importante es que esta conducta puede darse de manera totalmente automática, hasta el punto que la persona puede no recordar haber realizado esta conducta. Esto suele pasar, sobre todo, cuando la persona la realiza mientras ejecuta otra acción como leer, mirar la televisión, estudiar, etc.

Las personas suelen sentir vergüenza y tapar las zonas cutáneas afectadas. También suelen experimentar remordimientos y culpa por no poder frenar y/o controlar esta conducta. Normalmente, no se realiza esta conducta en presencia o delante de otras personas, excepto de miembros de la familia conocedores del trastorno. Este malestar puede llevar a la persona a evitar situaciones sociales en las que pueden quedar expuestas las lesiones cutáneas. Lo cual conlleva afectación en diferentes esferas de la vida (social, laboral, familiar, etc.).

 

 

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Referencias

American Psychiatric Association & American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders DSM-5®. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.

 

 

Artículo Escrito por:

Gda. Andrea Fuentes Pardo

Psicóloga cognitivo-conductual. Futura Psicóloga General Sanitaria.

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